Museo Porsche en Stuttgart

En la Porscheplatz 1, en Stuttgart-Zuffenhausen, se encuentra el museo de Porsche en un edificio futurista diseñado por el arquitecto Delugan Meissl. El museo fue inaugurado en el año 2009 y alberga algo más de 80 vehículos de la colección Porsche. En el museo no están expuestos todos los vehículos que la marca tiene en su poder. Cada cierto tiempo van rotando muchos de ellos, otros se prestan a exposiciones de otros museos por todo el mundo o participan en diferentes eventos a lo largo de todo el globo. Porsche es una de las marcas que más se preocupan por su pasado y su departamento de clásicos es uno de los mejores y más activos de la industria automovilística.

Para entender la historia de la marca no hay que centrarse solo en los coches creados a partir de 1948 bajo su propio nombre, sino que hay que remontarse mucho más atrás y ver los trabajos que el profesor Ferdinand Porsche desarrolló para otras marcas. Prototipos, vehículos listos para su producción o simplemente solo motores fueron diseñados por Porsche en su oficina de proyectos. Antes de la creación de su oficina de proyectos, en el año 1931, Ferdinand Porsche había trabajado para marcas como Lohner, Austro Daimler o como director técnico de Mercedes-Benz, contribuyendo al desarrollo de coches legendarios como por ejemplo los Mercedes-Benz S, SS y SSK.

Porsche fue uno de los pioneros en la busqueda de fuentes de energia alternativas para mover sus coches. Quizás tiene algo que ver el hecho de que en el año 1893, a la edad de 18 años, entrara a trabajar en Brown Boveri, una empresa del sector eléctrico en Viena. El caso es que cuando en el año 1898 pasó a trabajar en la sección de automóviles de Jacob Hans Bonza Lohner, también en Viena, desarrolló un vehículo propulsado por un motor eléctrico situado en el eje trasero. A este le siguió el «Semper Vivus», que está considerado como el primer coche híbrido de la historia. Un motor de gasolina se encargaba de recargar las baterias que suministraban energía a los motores eléctricos integrados en las ruedas.

Después de repasar estos primeros trabajos de Porsche para diferentes constructores, la exposición llega al primer coche que portó su propio nombre, el Porsche 356-1. El prototipo que sirvió de base para la creación de una de las marcas de deportivos más grandes que ha dado la industria del automóvil.

Desde aquí ya empezamos a disfrutar con un repaso de los primeros modelos de Porsche. Coches de calle, pero también muchos de competición. Empezando por uno de los primeros Porsche 356 de serie, uno de los 52 que se fabricaron en la pequeña localidad austriaca de Gmünd. Hasta llegar a modelos míticos como el 550, el 718, el 906 Carrera 6 o las distintas versiones de competición del 356.

Sin lugar a dudas el modelo que supuso la entrada de Porsche en el olimpo de los deportivos fue sin ninguna duda el 911. Un ícono que ha ido evolucionando hasta llegar a nuestros días y que ha sabido adaptarse a las diferentes épocas. Un coche querido en todo el mundo y que al contrario que muchos otros coches, que una vez pasada la novedad sus ventas bajan, en Porsche consiguen generación tras generación todo lo contrario, que su modelo más mítico mantenga unas cifras de ventas increibles. En el museo podemos ver esta evolución desde la primera generación hasta hoy. Tanto modelos de calle como los diferentes coches de competición: circuito, rallys o incluso en el desierto. El 911 ha destacado en todas y cada una de las disciplinas que ha disputado.

No toda la historia de Porsche se basa en el 911. Modelos como el 908 o el 917 han logrado triunfos irrepetibles para la marca de Stuttgart. En nuestra última visita la exposición especial dedicada al 917 nos mostraba varias unidades del coche que logró la primera victoria para Porsche en las 24 horas de Le Mans.

Con el 959, Porsche demostró a finales de los años 80 que podía desarrollar el deportivo más avanzado y rápido de su época. Pero no solo eso, con distintas modificaciones este coche llegó incluso a participar en el rally Paris-Dakar. Con sus 13.800 kilómetros a través del desierto y la sabana africana, este rally era la carrera más dura para poner a prueba la fiabilidad de un coche. El 959 no solo participó, sino que en el año 1986 se llevó el primer y el segundo puesto.

Uno de los coches más espectaculares y a la vez uno de los que menos éxitos reportó a la marca, hablamos del 935/78, también apodado Moby Dick. A diferencia del resto de versiones del 935, que resultaron casi imbatibles en los circuitos entre los años 1976 y 1981, la versión del año 1978, que llevaba al limite las especificaciones del grupo 5, solo disputó cuatro carreras antes de ser enviada al museo de la marca. Moby Dick montaba un motor bóxer de seis cilindros y 3.2 litros, que gracias a la ayuda de dos turbos proporcionaba nada menos que 845 cv de potencia y era capaz de alcanzar los 366 km/h. Aunque no logró imponerse en Le Mans sin duda es uno de los coches más brutales que uno puede contemplar.

Otro derivado del 911, que en este caso sí logró imponerse en Le Mans, fue el 911 GT1. Este coche consiguió la victoria en la carrera francesa en el año 1998, la número 16 para Porsche. Recordemos que contó con una versión de calle, del cual podemos afirmar que es el Porsche de calle más radical jamás fabricado.

Para una marca es imposible sobrevivir con un solo modelo en su gama, por lo tanto Porsche siempre ha intendado crear modelos que se vendieran en buena cantidad y que sanearan las cuentas de la empresa. El 914, 924 o 928 son algunos de estos modelos, que a pesar de que se vendieron relativamente bien, nunca alcanzaron las cifras de ventas previstas. Curiosamente esto solo ocurriría primero con el Boxster, pero sobre todo el Cayenne. Cosa curiosa que el encargado de salvar a una marca de deportivos sea su modelo menos deportivo…

Para cualquier amante de Porsche o del automóvil en general, la visita a este museo es cosa obligada. Como curiosidad el museo Porsche cuenta con dos restaurantes, uno de ellos, el restaurante Christophorus, se encuentra entre los mejores de la ciudad de Stuttgart. Una magnífica forma de terminar, o si prefieren de comenzar, la visita a este increible lugar. Y es que las cosas con el estómago lleno se disfrutan mucho más.

Fotografías: Jose González.

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